El grupo, formado por apenas cinco personas, se adentró temeroso en las fauces del Cortijo Jurado, viejo caserón del barrio de Campanillas, que los recibía con un manto de oscuridad y silencio que no invitaba para nada a la tranquilidad. Los corazones, de eso no cabe duda, palpitaban a una velocidad más pronunciada de lo habitual. Tras subir la escalera principal
de manera lenta y cautelosa, como temiendo encontrar alguna sorpresa inesperada, eligieron habitación y seguidamente la limpiaron como buenamente pudieron, extendiendo en el suelo viejas mantas polvorientas. El tablero fue colocado en el centro. Sus letras apenas se distinguían a la luz de dos o tres velas. Los presentes sentaron plaza alrededor, unos junto a otros, formando un círculo bastante desnivelado. Aunque en un principio nada hacía intuir que presencia alguna quisiera hacerse presente a través de la Oui-Ja, poco a poco el master fue adquiriendo movimiento, primero de manera lenta y torpe, hasta que en pocos minutos las palabras eran legibles e inteligentes.

-¿Quién eres? – preguntó uno de los asustados chicos.
Aquel master del tablero circuló elegantemente por entre las letras, formando la
siguiente palabra: “E L E N A”. Parecía que una “puerta” se acababa de abrir y era el momento
de intentar contactar con esa “otra realidad”, para saber de una vez qué estaba sucediendo en
aquel antiguo edificio.
-¿Qué edad tienes?
-“12”
-¿Por qué estas muerta?
-“Me mataron”
-¿Fuiste una de las víctima de los dueños de esta casa?
-“Secuestro”
-¿Hicieron contigo algún tipo de ritual?
-“Mucho daño”
-¿Había más gente inocente contigo?
-“Niñas”
-¿En qué año ocurrió todo?
-“No sé”
-¿Dónde estás enterrada?
“En el patio”

Aquello fue demasiado para el grupo. Al parecer, todas las sospechas podrían confirmarse de ser aquello cierto. Quizá no era ficción el rumor de secuestros y crímenes rituales. Con entereza, continuaron la inédita “entrevista”, intentando ubicar el lugar exacto de macabro enterramiento.

-¿Estás a mucha profundidad?
-“4”
-¿Metros?
“Sí”
-¿Estás sola?
-“No”
-¿Hay más niñas contigo?
-“Sí”
-Dinos el lugar exacto e intentaremos buscarte…
-“Señal…”

El master descansaba inerte y nada ni nadie parecía ser capaz de hacer que se moviera. Finalmente, y viendo que no había nada más que hacer, se levantaron y caminaron en dirección a la escalera. Antes de llegar al primer escalón, y pasando al lado de una ventana que daba al patio principal de la casa, uno de los chicos profirió un grito ahogado, detonante de un caos
tremendo entre los demás. Una especie de luz había aparecido espontáneamente en uno de los laterales del patio, desapareciendo inmediatamente, pero dando el tiempo justo de ser observado por el personal.
El grupo, que apenas respiraba, tuvo una certeza. Quizá en aquel lugar, a cuatro metros de profundidad, se encontraba el gran secreto que guardaba el Cortijo Jurado. Los cuerpos inocentes de unas niñas que hace cerca de un siglo fueron secuestradas para saciar los deseos sádicos de unos señores adinerados.

José Manuel Frías, guía de Rutas Misteriosas
Descubre la historia completa de Cortijo Jurado de la mano del investigador que la sacó a la luz pública en la ruta nocturna Málaga Misteriosa.